viernes
Un Niño Puta
Todos tenemos material de ídolo
De las cosas mas bonitas que tiene el ser humano es que es sevicioso a mas no poder, siendo así yo soy muy bonito.
Vivo en un país que como muchos otros ha puesto toda la fe y la verdad en manos de la televisiòn, la calidad de los idolos televisivos puede bajar pero nunca pierde el valor de verdadero. Si sale en televisión es bueno y entra al baile con lo socialmente aceptado, azotando baldosa como salsero caleño, la gente en casa mira aprende, recibe, acepta e idolatra.
Lo malo es cuando la ilusión se rompe y el ídolo cae al puesto mundano del que nunca se movió, pero por un juego de perspectiva y espejos pareció abandonar por tiempo indefinido.

Porque los ídolos que nos conseguimos son gente tan común como nosotros y eso los hace dobles de moral, mentirosos, envidiosos, viciosos y resentidos, además de otras palabras más que deberían adornar el escudo nacional.
No hay nada malo con ser un colombiano, lo que si es reprochable es creerse un buen colombiano y montar un canal de televisión que abre el caudal infinito de mentiras, la inundación llega a la casa por el televisor, llena los pisos, se trepa por los muebles inunda toda la casa manchando las paredes con su inmundicia hasta que llega al nivel del techo y la gente tiene que aprender a respirarla porque sino se ahoga. Al poco tiempo de respirar mentira la gente ya no la siente, la vive. La vive tal y como uno lo hace cuando va a algún pueblo de la costa que huele todo a mierda y al rato piensa que el hedor pasó cuando en realidad uno ya se acostumbró.
El canal se llena de otros buenos colombianos y el flujo de mentiras crece, el país se inunda y pronto pronto ya huele todo a mierda sin que a nadie le estorbe, porque los que nos damos cuenta que apesta y ahí entro yo, nos quedamos por morbo dándole pisotones a los charcos de mierda para ver como salpica. Yo soy el tipo de persona que celebra la derrota ajena, como victoria propia. Por eso hoy no me saca la de la sonrisa nadie cuando veo a marvelle o como se escriba el no nombre de esa, pegada de la pata de un bareto, tal y como los reprochados y perseguidos marihuaneros que son la escoria del país lo hacen.
Jajajaja, me la imagino llegando a la casa toda trabada; como trabadas debieron llegar las otras tres viejas que también trabajan en RCN el fortín moral mediatico de colombia, y el niño que le tiene al que fue edecán de un presidente y que esta encanao por enriquecimento ilícito le pregunta como caperusitaa roja, le pregunta al lobo disfrazado de abuela que en este caso no es mas que una baretera mas, una de los mios, con traje de benefactora de la nación:
-¿Mami porque tienes las llemas de los dedos amarillentas?
-Para informarte mejor!
-Mami ¿y porque tienes los ojos tan rojos?
-Para entretenerte mejor!
En fin, lo que digo es que todos estamos mas bien parejos a nivel moral y que la televisión de acá, un medio verticalisimo nos enseña a los pecadores con una tropa de justos que no se sostiene.
Pero mi calma le es inmune a esta tormenta por una serie de razones, la de hoy es que me di cuenta de que homogeneización de las masas no puede ser llevada a cabo en colombia, ya que los elementos que la ecuación requiere no están dados. Aquí no hay masa, hay aguamasa y quien halla visto un baldao de aguamasa sabe que eso es de todo menos homogeneo. Entonces no tenemos consistencia suficiente como para ser material en una tragedia cultural.
Malparidos Gringos.
A mi los gringos me caen mal por gringos, ser gringo no es lo mismo que ser estadounidense, ser gringo es tener muy dentro de si, el haliento de ser un malparido.
Malparido a nivel mundial, con los hijos y en la casa, en el trabajo y en la calle. Malparido a toda hora. Los malparidos que le hicieron esto que viene a continuacion a bugs bunny y el pato donald no son ni mas ni menos que eso, malparidos.
Pero los malparidos son el material mas grato con el que se puede trabajar, yo soy un arquitecto ecologico y reciclo malparidos para el provecho de ... de mi.
Yo
Yo
Ebrio como la mierda, oscuros callejones en todas partes y yo recorriéndolos con amigos, o solo, no me doy cuenta. Los aires eléctricos de la voz de morrison recorren mi cerebro cortando la realidad en tajadas cuadritos y triángulos. Yo solo lo miro, soy un observador pasivo, No me voy a acelerar a enojarme y gritarle
-¡Jim! Perro malparido que carajo estas haciendo vos
con tu voz
en mi puta realidad?
¿Como me voy a enojar con su majestad el rey lagarto? Él puede hacerlo todo. Él con su voz cortando la realidad en la calle yo lo miro y a la distancia sus ojos me devuelven la mirada por un instante como el tigre voltea hacia el camarógrafo cuando esta sobre su presa. Está a punto de darle el corte final a la realidad. Mis pies intentaron caminar solos, la realidad en curvas agonizaba bastante cerca de mis ojos, el aire acariciaba todo mi cuerpo, tan suave, tan denso, tan lleno de gritos que no era posible caminar, tenia que flotar.
Timbres alucinógenos, golpes al platillo. Serenata a mi mismo interpretada por el bullicio insomne que recorre todo mi cuerpo, Un lugar más terrible aun, euforia, ojos en llamas que se desangran al paso de los días. No puedo resignarme a sentarme con un “remote” en las manos, no puedo, no quiero, no cuando he encontrado mi amor por la no vida y puedo sostener el real control no remoto entre el pulgar y el índice. En una oleada eléctrica de sonido despegando por un momento la cabeza del cielo que parecía techo (o al contrario) encuentro en una voz conocida, amiga y favorita una respuesta al problema que la vida, como la vida, ha planteado este día- noche-día-noche. No quiero quemarme en el paraíso.
Quiero sacar la cabeza por la ventana justo cuando pueda volármela un carro que venga en sentido contrario y tal vez si no me da pereza, meterla antes del golpe. Quiero mirar y quemar. Quiero que el día sea rojo, para que la noche sea vinotinto y se vea como se ve mi sangre.
-sobre la pared.
En esa noche roja voy a atentar contra el sentido, voy a ir en contra de mis números poco favorables a los intentos que están perdidos antes de intentar. Voy a ir hacia vos, alta como deberías serlo y por eso te veo así. Tus ojos de cazadora justo al frente, para mirar una sola cosa me observarán y esperaran de mi algo suficientemente bien articulado como para también destinarte a hacer lo que quieres, que es lo mismo que yo quiero. Los dos sabemos lo suficiente bien qué queremos el uno del otro, cazadores, caníbales de almas, bestias llenas de humo y sangre al acecho. Me acerqué y te mentí lo suficiente mente bien, ahora estás conmigo. No se donde estoy, pero tu presencia llena el aire -que es rojo- más rojo que la piel y calor desmedido mientras nuestros cuerpos afanados hacen el inmenso viaje de unos pocos centímetros hasta la posición correcta -perfecta- y a medida que su rostro señorita se hace mas agotado, mas falto de aire, mas lleno de líneas de expresión y expresiones mas llenas de líneas que me atraviesan el cráneo, el aire se pone más rojo, usted antes tan distante parece muy complacida de estar (en todo el sentido de la palabra) fornicando de la mejor manera conmigo, el mundo se sumerge en un orgasmo rojo mientras usted y yo apenas nos aclimatamos juntos –quiere decir que vamos bien- No hay sonido mas allá de música llena de tecleos distantes que parecen resoplar sobre nuestros cuerpos que en este momento se me antojan el universo conocido. Movimiento placentero sin pausa, cercano, obligado, forzosamente lo mejor que puedo sentir. Nuestros ojos se encuentran en un instante mínimo como la vida misma, nunca hasta este momento me había detenido a mirar sus ojos llenos de matices, no se si son negros o cafés, en este momento se que son rojos como el universo mismo en posición horizontal, sus ojos que son mi horizonte próximo y que quiero ver como se cierran en el orgasmo mas definitivo. Serán los se vuelvan a abrir pidiendo mas, para que yo me pueda dar el placer dárselo y poder así recorrerla incrédulo de su belleza y absoluto talento innato para tener sexo con migo, quien sabe. Algún día quizás podamos jugar a hacer aquello que llaman amor.
Todo se puso lento y el cielo que ya es algo menos rojo, fue casi negro, limpia en si mismo el desastre que le hicimos anoche cuando éramos el universo.
Ebrio como la mierda, oscuros callejones en todas partes y yo recorriéndolos con amigos, o solo, no me doy cuenta. Los aires eléctricos de la voz de morrison recorren mi cerebro cortando la realidad en tajadas cuadritos y triángulos. Yo solo lo miro, soy un observador pasivo, No me voy a acelerar a enojarme y gritarle
-¡Jim! Perro malparido que carajo estas haciendo vos
con tu voz
en mi puta realidad?
¿Como me voy a enojar con su majestad el rey lagarto? Él puede hacerlo todo. Él con su voz cortando la realidad en la calle yo lo miro y a la distancia sus ojos me devuelven la mirada por un instante como el tigre voltea hacia el camarógrafo cuando esta sobre su presa. Está a punto de darle el corte final a la realidad. Mis pies intentaron caminar solos, la realidad en curvas agonizaba bastante cerca de mis ojos, el aire acariciaba todo mi cuerpo, tan suave, tan denso, tan lleno de gritos que no era posible caminar, tenia que flotar.
Timbres alucinógenos, golpes al platillo. Serenata a mi mismo interpretada por el bullicio insomne que recorre todo mi cuerpo, Un lugar más terrible aun, euforia, ojos en llamas que se desangran al paso de los días. No puedo resignarme a sentarme con un “remote” en las manos, no puedo, no quiero, no cuando he encontrado mi amor por la no vida y puedo sostener el real control no remoto entre el pulgar y el índice. En una oleada eléctrica de sonido despegando por un momento la cabeza del cielo que parecía techo (o al contrario) encuentro en una voz conocida, amiga y favorita una respuesta al problema que la vida, como la vida, ha planteado este día- noche-día-noche. No quiero quemarme en el paraíso.
Quiero sacar la cabeza por la ventana justo cuando pueda volármela un carro que venga en sentido contrario y tal vez si no me da pereza, meterla antes del golpe. Quiero mirar y quemar. Quiero que el día sea rojo, para que la noche sea vinotinto y se vea como se ve mi sangre.
-sobre la pared.
En esa noche roja voy a atentar contra el sentido, voy a ir en contra de mis números poco favorables a los intentos que están perdidos antes de intentar. Voy a ir hacia vos, alta como deberías serlo y por eso te veo así. Tus ojos de cazadora justo al frente, para mirar una sola cosa me observarán y esperaran de mi algo suficientemente bien articulado como para también destinarte a hacer lo que quieres, que es lo mismo que yo quiero. Los dos sabemos lo suficiente bien qué queremos el uno del otro, cazadores, caníbales de almas, bestias llenas de humo y sangre al acecho. Me acerqué y te mentí lo suficiente mente bien, ahora estás conmigo. No se donde estoy, pero tu presencia llena el aire -que es rojo- más rojo que la piel y calor desmedido mientras nuestros cuerpos afanados hacen el inmenso viaje de unos pocos centímetros hasta la posición correcta -perfecta- y a medida que su rostro señorita se hace mas agotado, mas falto de aire, mas lleno de líneas de expresión y expresiones mas llenas de líneas que me atraviesan el cráneo, el aire se pone más rojo, usted antes tan distante parece muy complacida de estar (en todo el sentido de la palabra) fornicando de la mejor manera conmigo, el mundo se sumerge en un orgasmo rojo mientras usted y yo apenas nos aclimatamos juntos –quiere decir que vamos bien- No hay sonido mas allá de música llena de tecleos distantes que parecen resoplar sobre nuestros cuerpos que en este momento se me antojan el universo conocido. Movimiento placentero sin pausa, cercano, obligado, forzosamente lo mejor que puedo sentir. Nuestros ojos se encuentran en un instante mínimo como la vida misma, nunca hasta este momento me había detenido a mirar sus ojos llenos de matices, no se si son negros o cafés, en este momento se que son rojos como el universo mismo en posición horizontal, sus ojos que son mi horizonte próximo y que quiero ver como se cierran en el orgasmo mas definitivo. Serán los se vuelvan a abrir pidiendo mas, para que yo me pueda dar el placer dárselo y poder así recorrerla incrédulo de su belleza y absoluto talento innato para tener sexo con migo, quien sabe. Algún día quizás podamos jugar a hacer aquello que llaman amor.
Todo se puso lento y el cielo que ya es algo menos rojo, fue casi negro, limpia en si mismo el desastre que le hicimos anoche cuando éramos el universo.
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